Tuesday, April 08, 2008

Hábitos de lectura

Mientras una millonada de personas sigue expectante las alternativas de un reality show en que un grupo de oligofrénicos se pelea por los favores de una promotora de supermercados cuyo máximo hito profesional es haber sido integrante del "Team Cristal" en El Tabo, los hábitos de lectura en el país continúan en declive. El Mercurio publicó este excelente reportaje de Oscar Contardo al respecto.

Un escritor al que entrevisté hace poco me dijo que no pensaba que hoy en día se leyera menos, sino que las fuentes de lectura ya no son solamente libros, sino Internet, los blogs y los mensajes de texto. Por mi parte, me niego a pensar que abreviaciones con faltas de ortografía y "mensajes" de texto de gente que no tiene nada que decir en persona contribuyen a fortalecer los hábitos de lectura.

Friday, March 07, 2008

Votar en Texas II


El día de las primarias en Texas me tocó ser observador en un recinto predominantemente latino en la ciudad de San Antonio. Es decir, típicamente texano. Con la excepción de los candidatos presidenciales (Obama y Clinton por los Demócratas, McCain, Huckabee y Paul por los Republicanos), los nombres de los aspirantes a los demás cargos eran hispanos: Amadeo Ortíz para sheriff, Mónica Caballero para jueza, "Chico" Rodríguez y "Quico" Canseco para diputado, etcétera. A estas alturas, es casi un cliché decir que ésta es la nueva cara de gran parte de Estados Unidos y, por cierto, de estados como Texas. De las casi 400 personas que votaron ese día en el lugar de votación, una escuela de educación básica, sólo nueve eran Republicanas. Tal como dijo una señora que se pasó el día sujetando una pancarta con la cara de Hillary Clinton: "¿Republicanos? Pensé que estaban todos muertos".

Mucha gente no sabía cómo ni por quién votar y le pedía consejo a los distintos manifestantes que circulaban con pósters y panfletos. Uno de los argumentos más recurrentes y, al parecer, persuasivos, era: "Vote por 'Chico' Rodríguez. Es el hermano de 'Ciro' ", de quien después averigué es otro parlamentario local. La gente parecía conforme con la explicación y enfilaba convencida a votar. Yo mientras tanto conversaba con el ayudante del alguacil, quien hacía campaña electoral para su jefe.

Temprano en la mañana, dos hermanas de unos setenta años instalaron una mesa adornada con afiches de Clinton quien, confirmando la tendencia en los estados hispanos, era lejos la candidata más popular. Ambas habían sido profesoras de ese mismo colegio y la mayor parte de los votantes las conocía. Según ellas, Obama era un musulmán y un antipatriota. Su fundamento para esta última acusación se basaba en que, al contrario de muchos otros congresistas, Obama no usa una insignia con la bandera de EEUU en la solapa de su chaqueta. El tema ha sido una de las tantas mini polémicas ridículas que han surgido durante esta campaña. Cada vez que se asomaba un partidario de Obama, le recordaban que su nombre completo es Barack Hussein Obama, recalcando su segundo nombre por si a alguien no le quedó claro.

Lo peor (o quizás más cómico) de todo es que una de las hermanas terminó siendo elegida por aclamación popular para dirigir el caucus a realizarse una vez terminadas las votaciones. La señora condujo el proceso con relativa ecuanimidad, pese a que en un momento se puso a contar chistes anti-Obama ante la algarabía de los votantes, casi todos a favor de Clinton. Hillary sacó 23 de 24 delegados posibles en el recinto de votación.

En fin, no dejo de asombrarme del nivel de participación que el actual ciclo de primarias y caucus tienen en EEUU. Qué diferencia con la pantomima de primarias que se efectúan en Chile, los debates con preguntas del público pauteadas por comité y las elecciones de precandidato presidencial a puertas cerradas y dirimidas por operarios de los distintos partidos, que a estas alturas parecen agencias de empleo o clubes sociales de jubilados.

Por otro lado, llama la atención lo desorganizado y vulnerable del mismo proceso. En muchos caucus, los partidarios del candidato minoritario son literalmente amedrentados por la masa de manifestantes opuestos. La gente, y por ende los votos, son contados a dedo y por lo general no hay control alguno para quién entra y sale del lugar. Muchas personas van con sus hijos y a veces el ambiente más parece el de un picnic de fin de año para los empleados de una empresa que una asamblea en donde se dirimen los candidatos a la presidencia del país.

Mi caucus, el que ayudé a dirigir dado que la persona elegida no conocía las reglas, terminó a las 10 y media de la noche. Los caucus en Texas no pueden comenzar hasta que la última persona haya votado. Como buen distrito hispano, más de un centenar de personas llegó a votar a última hora y atrasó todo el proceso pese a que se estimaba debía terminar a las 7 de la tarde. Lo peor de todo fue cuando una señora de unos ochenta años me preguntó si le daba permiso para retirarse, ya que se le estaba haciendo tarde. No sé quién le dijo que yo tenía autoridad alguna para retenerla. La participación en el caucus es voluntaria y como observador yo no tenía poder alguno sobre nadie. Sin embargo, la apariencia de ser una de las pocas personas que sabía lo que hacía le debe haber dado la impresión que mi persona era alguien importante. Nadie fue más feliz que yo cuando la asamblea se dio por terminada.

Mi avión de regreso salía a las 6 de la mañana del día siguiente. Como no podía dormir, decidí pasar de largo. Fui a la fiesta de celebración de mi candidato y volví al hotel a las 2 de la mañana. En el lobby me encontré con otras personas que también habían trabajado en los distintos caucus a lo largo de San Antonio. Algunos de ellos recién habían concluído. Yo, que nunca me he levantado temprano a votar ni para eliminar a un concursante de un reality show, apenas puedo entender a un estadounidense que se hace parte de un caucus hasta las 2 de la mañana de un día de semana. Supongo que después de ocho años de Bush, hasta los más apáticos quieren ser parte de la elección de un nuevo Presidente.

Sunday, March 02, 2008

Votar en Texas

El otro día entré temprano a la sede de campaña de mi candidato presidencial en San Antonio, Texas. Pese a no conocerme, una de las mandamases me recibió con una sonrisa y una declaración que me dejó perplejo:

“¡Este jueves tenemos un encuentro de campaña con Sean Astin!”

Pese a que me precio de manejar una caudal de información inútil, el nombre de Astin no registró en mi cabeza. Es como si me hubieran dicho que me van a presentar a Joey Travolta, el hermano de John que alguna vez fuera jurado del Festival de Viña (ahí va mi memoria inútil una vez más). La tipa pareció molestarse por el hecho que no cayera de rodillas ni expresara emoción alguna ante su anuncio.

“¿No sabes quién es Sean Austin?”
“El nombre me suena”, dije con mi tradicional mezcla de hipocresía e inhabilidad para reírme en la cara de gente que no me es familiar.
“Sean Astin actuó en ‘El Señor de los Anillos’”
“¿Ah, sí? ¿Y en qué papel?”
“No sé. Creo que era uno de los Hobbits”, me dijo y dio media vuelta.

Seguramente fue a darle la noticia a alguno de las miembros de la tercera edad que tienen haciendo llamadas por teléfono. Pese a su relativa vejez, los voluntarios jubilados suelen ser los más energéticos, acostumbrados a que los hagan trabajar días enteros, los alimenten con pizza y sin previo aviso les pongan una polera y los suban a un bus rumbo a alguna concentración en que necesitan público para verse bien en la tele.

Ese entusiasmo va a ser crucial considerando que Texas tiene el sistema de primarias más absurdo de todo Estados Unidos, partiendo por el hecho que se vota dos veces. Tal cual. Como dijera Bill Clinton en un discurso reciente, “Texas es el único estado en donde puedes votar dos veces y no ir a la cárcel”.

El sistema es un enredo y no se me ocurre otra razón para haberlo ideado que disuadir a quienes quieran participar. La cosa va más o menos así: La gente puede votar vía papeleta de 7 de la mañana a 7 de la tarde. Una vez terminado ese proceso, los recintos se abren nuevamente y los tejanos pueden asistir a un caucus o, como le llaman aquí, “precinct convention”. Tu participación en ambos procesos cuenta como dos votos separados y sirve igualmente para elegir los delegados que posteriormente designan al candidato presidencial (con la antidemocrática “ayuda” de los súper delegados, pero eso es tema aparte).

Preparar y distribuir literatura que explique el sistema en términos simples ha sido un dolor de cabeza. La cosa es peor cuando hay que redactar material en inglés y español. Entonces hay menos espacio y el lenguaje debe ser aún más conciso.

En fin, me saco el sombrero de cowboy por la gente que se va a dar la lata de votar este martes en Texas.

Tuesday, February 19, 2008

Broke

Uno de los mejores monólogos de uno de mis comediantes favoritos: Louis C.K.

Thursday, February 14, 2008

Tiroteo en DeKalb

Hoy recibí dos noticias extrañas. Un amigo que ahora se encuentra en Bagdad me manda un mail para avisarme que hubo un tiroteo en DeKalb, Illinois, el pueblucho donde viví entre 2004 y 2006. Un tipo entró a una sala de clases en mi ex-universidad y mató a seis personas. Otras 16 fueron heridas. DeKalb era un pueblo digno de David Lynch pero no puedo creer que algo así haya pasado. Por lo que tengo entendido, el asesino no era un estudiante sino uno de los entes que pululaban por el pueblo.

En DeKalb viven 45 mil personas de las cuales más de la mitad son alumnos. Los meses de verano, el lugar parece un campamento minero abandonado. Su relativa prosperidad atrae a un gran número de vagabundos, tema que alguna vez nos inspiró con un amigo a escribir este reportaje para la UPI.

Muchos de esos vagabundos tenían problemas mentales y pasaban los días en la universidad, aprovechando el calor de los edificios calefaccionados en un área que se encuentra más de la mitad del año cubierta de nieve y hielo. Me acuerdo que entre ellos había una señora germofóbica de unos 50 años que se instalaba todos los días en los computadores de la biblioteca. La conocí una vez que tuve la mala fortuna de sentarme a su lado y estornudar. La tipa sacó un spray de la cartera y lo roció encima de mi teclado y del suyo.

"Gérmenes", me dijo y sonrió con su peor cara de desequilibrada.

DeKalb es uno de los tantos pueblos de Estados Unidos en que la pobreza se esconde debajo de la alfombra o, en este caso, la nieve. Su población de vagabundos salía muy temprano del hospedaje que les otrogaba la ciudad o bien del refugio del Ejército de Salvación. Apenas oscurecía, regresaban a sus piezas después de un día de deambular, hablar solos y ver a los estudiantes pasar. Uno de mis amigos en DeKalb era policía y me contaba que tenían instrucciones de ignorarlos. Nadie les iba a dar empleo en un pueblo con miles de estudiantes dispuestos a trabajar por bajos sueldos y ciertamente no existía entidad alguna que destinara fondos para reinsertarlos o bien darles asistencia psiquiátrica. Me pregunto si el autor de esta última masacre sería uno de ellos.

¿Cuál es mi otra noticia? Me acaban de informar que mi próximo destino en la campaña presidencial es Texas, el estado que me vio nacer y al cual no he vuelto desde que tenía tres años, cuando me fui a Chile. La gente en mi trabajo dice que no me he perdido de nada. Por otro lado, Texas es uno de esos lugares que se quiere o se odia y al cual, con justicia o no, se le asocia a una serie de ideas políticas y actitudes no muy populares. Entre otras cosas, la tenencia de armas de fuego, algo que supongo se pondrá de moda otra vez raíz del tiroteo en DeKalb.

En fin, son dos semanas más de trabajo sin horarios hasta las primarias del 4 de marzo. Mi premio de consuelo es que a mis 33 años por fin voy a conocer mi ciudad natal, Houston, y sin tener que gastar un sólo día de mis vacaciones.

Friday, February 08, 2008

Links y lecturas

1.- Hace poco, Pedro Gandolfo escribió una buena columna acerca de las razones para leer. Ya me habían advertido que el foro de El Mercurio ejerce una especial atracción sobre pelmazos a los que les gusta hacerse notar. En ese tenor, éstos son algunos de los comentarios que recibió el blog: “Cristo nada escribió” (me imagino que entonces leer no es importante), “hablando de leer, este género no se cultiva en Chile” (no sabía que leer era un género y que en Chile no se estilaba), así como denuncias en contra de los libros “comerciales” (porque si venden o los lee mucha gente, entonces son automáticamente malos) y acusaciones de elitismo en contra del autor de la columna. Para mi gusto, casi tan entretenido como leer es hablar de leer. Un buen libro al respecto es “The Browser’s Ecstasy” de Geoffrey O’Brien.

2.- Hablando de leer, hace poco dieron a conocer el contenido del “Maletín Literario”. ¿Para eso necesitaban un comité de iluminados? Cualquier funcionario de gobierno con acceso a Wikipedia podría haber confeccionado una lista igual de obvia y predecible.

3.- David Walsh analiza el paro de guionistas en estos cuatro artículos: 1, 2, 3 y 4.

4.- Un homenaje a Oscar Peterson.

5.- Michel Faber es uno de esos buenos escritores que poca gente conoce y que sin embargo me da la sensación que si fuese descubierto por la gente indicada (personas que cuando se entusiasman con algo se lo hacen saber a todo el mundo) no tardaría en prender. Las descripciones en pocas líneas son siempre arbitrarias, pero si hubiera que ubicarlo en un mapa, yo lo fijaría en un punto intermedio entre Neil Gaiman y el igualmente desconocido Jonathan Carroll (otro que vale la pena leer y que recomiendo visitar en su página web, la que tengo marcada en la columna derecha de este blog). En fin, en este artículo Faber comenta la novela gráfica de Alan Moore, “Lost Girls”.

6.- John Banville, bajo su seudónimo de Benjamin Black, viene publicando hace semanas la tercera parte de una trilogía policial en las páginas de The New York Times Magazine. Este mismo espacio ya ha serializado otras novelas de autores como Elmore Leonard y Michael Chabon. ¿Acaso no sería interesante que algún suplemento literario o diario latinoamericano hiciera lo mismo?

7.- Un libro de ensayos dedicados a la influencia cultural del insuperable Frank Sinatra.

8.- Amazon.com se ha vuelto un foro para que críticos amateur promuevan y destruyan libros a través de un poco transparente ranking de popularidad, así como para el anonimato de personas que quieren promover sus propias novelas o cobrar venganzas "litera- rias". Slate analiza este fenómeno y se centra en la figura de Grady Harp, uno de los críticos “estrella” de Amazon, con más de 3.500 reseñas de novelas, CDs y películas.

9.- Cuando se habla de una buena novela sobre Hollywood, siempre se piensa en Fitzgerald y “El Último Magnate”. Sin embargo, hay otro escritor que más allá de la coincidencia de haber sido un buen amigo suyo, también escribió la que muchos consideran es la novela definitiva sobre el tema: “What Makes Sammy Run” de Budd Schulberg. En la página española "La Gangsterera" le acaban de hacer una excelente entrevista. Schulberg, además, es el autor de una de las mejores novelas sobre boxeo, tema sobre el que espero escribir pronto. Se llama “The Harder They Fall” y en español fue traducida como “Más Dura Será la Caída”.

10.- The Atlantic Monthly acaba de abrir sus archivos en línea y son una maravilla. Acá se pueden encontrar todos los artículos de uno de los críticos literarios más interesantes y a la vez controversiales de EEUU: B.R. Myers.

11.- Hablando de críticos, James Wood es considerado uno de los mejores y más influyentes del país. Wood acaba de sacar un libro que promete: “How Fiction Works”, el que ya ha sido reseñado junto con sendos perfiles del autor en el Sunday Herald, Times y The Times Literary Supplement. Y en este ensayo en The Guardian, Wood habla sobre qué es un personaje.

12.- James Frey vuelve a la carga, esta vez con su primera novela (y su tercer libro de ficción) ambientada en la horrible Los Angeles. Otro libro interesante aparecido hace poco es “Sway” de Zachary Lazar, novela ambientada en la década de los 60 y que cruza las historias de los Rolling Stones, la familia Manson y el excéntrico cineasta Kenneth Anger.

13.- A propósito de libros curiosos, ¿alguien sabía que Philip K. Dick escribió una novela para ‘young adults’?

14.- Ilan Stevens es un literato – a falta de mejor palabra – que lleva años dando a conocer las letras hispanas en el mundo anglosajón. Algunos de sus próximos proyectos son una biografía del líder sindical César Chávez, una antología de poesía latinoamericana, una biografía de García Márquez y una novela de título y trama provocadoras: “Mr. Spic Goes to Washington”, juego de palabras con la película de Frank Capra “Mr. Smith Goes to Washington” con insulto racial incluído ('spic'), en que un ex-pandillero latino de Los Angeles llega al Congreso y al poco tiempo es asesinado… por otro congresista latino.

15.- Todavía no he podido ver la última película de Rambo. Hasta ahora, las críticas han sido mucho menos desastrosas de lo esperable, lo que si bien no es un gran logro, al menos funciona como aliciente para los que nos criamos viendo largometrajes de Sylvester Stallone y Chuck Norris y tenemos las secuelas psicológicas para demostrarlo. Un signo aún más esperanzador es que el verdadero padre de Rambo, el escritor David Morrell, ha comentado favorablemente esta nueva entrega aquí y en su propia página, donde llega a decir que la película ostenta influencias de Sam Peckinpah.

Nota aparte: "First Blood", la novela que inspiró la serie de películas, es un libro más que digno. Es muy posible odiar a Stallone y todo lo que (se supone) representa y sin embargo reconocer que éste, el primer título de Morrell, es una contundente y a la vez entretenida crítica a la guerra de Vietnam. Morrell, por cierto, es un reco- nocido escritor de thrillers y pese a no ser un género de mi interés, me han dicho que es sólido.

Monday, February 04, 2008

Vivir y morir en Los Angeles

Desde hace una semana me encuentro en Los Angeles. El motivo es el mismo que me llevó a Las Vegas: la campaña presidencial. Dado que todo ha sido trabajo, he tenido pocas oportunidades de conocer la ciudad. Lo que sí he hecho, como todo lugareño, es manejar por horas, sintiendo como mi piel se pega al asiento de cuero mientras busco una radio decente entre un mar de estaciones de rancheras y corridos. Cada hora que pierdo atrapado en un taco me identifico más con el personaje de Michael Douglas en Un Día de Furia, película que bien podría ser un documental.

El jueves pasé nueve horas en el auto. Fui a San Diego, Orange County y Riverside. El viernes conduje otras siete, claro que la pérdida de tiempo fue algo más placentera dado mi destino: la preciosa ciudad de San Luis Obispo. Su playa, sus calles despejadas y las montañas que la rodean son lo opuesto de Los Angeles, una ciudad tan contaminada y opresiva como la más oscura escena de Blade Runner.

Mi hotel se encuentra en pleno Hollywood, lo que quiere decir que en vez de restaurantes con meseros aspirantes a actor y autos lujosos, que es lo que uno se imaginaría, la mayor parte de los negocios son coreanos y la mitad de los letreros en las calles se encuentran en ese idioma. Más que Hollywood, esto parece Patronato 2.0. La misma idea, pero ejecutada por mejores urbanistas.

He pasado en auto por millones de barrios de los cuales seguramente me voy a olvidar la próxima semana, pero esa es la vida de los peones en una campaña política. El sábado tuvimos un acto gigantesco con nuestro aspirante a la presidencia y, dado que nos encontramos en una ciudad ultra latina, era común escuchar los gritos de “¡Sí se puede!” (pronúnciese con acento anglo) que popularizara César Chávez del aún poderoso sindicato de trabajadores agrícolas. Otras muestras de sensibilidad multicultural hacia Latinoamérica fueron una banda de mariachis y reiteradas alusiones a la necesidad de una “reforma migratoria”.

Este martes es el famoso “Super Tuesday” y por suerte California utiliza el sistema de primarias y no el de caucus que tuvimos en Nevada. Algún día quisiera escribir algo más extenso acerca de esta última modalidad para elegir candidato, un proceso tan caótico que en comparación hasta una pelea entre barras bravas parece mejor organizada. Que el país más poderoso del mundo siga recurriendo a los caucus para elegir a sus nominados a la presidencia es algo insólito.

En los caucus la gente no vota, sino que se para en un rincón y es contada a dedo. En el recinto del que estaba a cargo en Nevada, el tipo designado para llevar la cuenta de personas no sabía contar más allá de los dedos de sus manos y sus pies y se perdía a cada rato. Los delegados íbamos detrás de él corrigiéndolo. Dado que era la primera vez que se efectuaba un caucus en el estado, nadie sabía las reglas ni cosas tan simples como que no basta con que te cuenten una vez. Tienes que quedarte hasta que el acto se dé oficialmente por terminado. De lo contrario, tu voto no vale. Tan sólo en el gimnasio donde me encontraba se retiraron más de cien personas luego del primer conteo.

En fin, estas elecciones debieran ser monitoreadas por cascos azules o bien, dado a que en este país no son fanáticos de la ONU, personal de firmas como Blackwater. Después de todo, de aquí va a salir la persona que no sólo los estadounidenses sino el resto del mundo se van a tener que bancar por los próximos cuatro años.